
Desde Florida
El especialista de INIA presentó resultados de ensayos realizados en La Estanzuela sobre el impacto del barro en la producción y la salud de las vacas lecheras, y repasó medidas concretas para preparar los sistemas de cara a una primavera-verano con probabilidad de mayores precipitaciones y temperaturas extremas.
En la segunda charla de la jornada organizada por SPLF e INIA de este martes 4 de agosto, el Ing. Agr. PhD. Alejandro La Manna de INIA presentó Impacto del barro y cómo prepararnos frente a un año con mayores precipitaciones. La exposición se organizó en tres bloques: qué provoca el barro, lo que se viene para la próxima temporada y qué medidas tomar para prepararse.
La Manna ilustró el efecto del barro con la imagen de "la tormenta perfecta": una combinación de factores que, en los años más desfavorables, hace caer la producción de forma abrupta. Los ensayos de INIA en La Estanzuela mostraron que las vacas pueden llegar a perder hasta 5 litros de leche por día en esas condiciones.

Un primer experimento comparó tres niveles de barro en el patio de espera —sin barro (B0), con barro a 10 cm (B10) y a 20 cm (B20)— durante 41 días, con 13 vacas por tratamiento, misma dieta y 60 m² de espacio por animal. Los resultados mostraron una relación directa entre la profundidad del barro y los problemas sanitarios: las nuevas infecciones mamarias treparon de 25% en B0 a 42% en B10 y 75% en B20, mientras que el recuento de células somáticas escaló de 87 mil/ml en B0 a 267 mil/ml en B10 y 475 mil/ml en B20.
La producción de leche corregida también cayó de forma progresiva: 29,8 litros diarios en B0, contra 27,7 en B20.
Otro ensayo, centrado en el acceso al comedero con distintos niveles de barro (sin barro, 20 cm y 40 cm en un tramo de 6 metros), mostró producciones similares entre tratamientos, pero con mayor incidencia de acidosis en los animales expuestos a 20 y 40 cm de barro.
El estrés calórico, otro frente a atender
La Manna también repasó estudios sobre estrés calórico realizados en La Estanzuela, que muestran que las vacas expuestas a condiciones ambientales adversas tienen mayor probabilidad de enfermarse. Los ensayos de sombra y aspersión evidenciaron mejoras productivas consistentes: 5,7 kg/día más en vacas recién paridas con sombra y aspersión frente a las expuestas al sol, 1,8 kg/d en vacas de alta producción, y beneficios también en primíparas, vacas secas y en sistemas de ordeñe robotizado.
En vacas de fin de lactancia, aunque la diferencia productiva fue igual, el uso de sombra mostró una mejora en la respuesta inmunitaria.
A nivel molecular, análisis de expresión génica en hígado mostraron que el estrés calórico afecta genes vinculados a la inflamación, la gluconeogénesis, la síntesis de haptoglobina y la glucólisis, lo que confirma el impacto fisiológico del calor más allá de lo productivo.
Medidas a tomar: identificar y proteger un área seca
De cara a lo que puede ser un Niño fuerte para la producción lechera, La Manna recomendó identificar un área donde las vacas puedan permanecer de pie sin hundirse, desplazarse sin dificultad, acceder al alimento y al agua y, en lo posible, contar con una zona seca para echarse.
Explicó que es la pisada repetida la que rompe la estructura del suelo y genera la mezcla de suelo, materia orgánica y agua que termina en barro.
Aclaró además un punto conceptual: un potrero de sacrificio no significa abandonar a las vacas en un área de barro profundo, sino elegir un sector por su drenaje, su proximidad a la sala de ordeñe y la posibilidad de recuperación posterior.
En términos de superficie, recomendó calcular al menos 120 m² por vaca —idealmente 180 m²— o, como alternativa, ofrecer 30 m² por vaca e ir rotando: cuando el score de suciedad promedio es mayor, pasar los animales a otros 30 m² (y volver al área anterior si esta se recuperó) o a un tercer sector de 30 m² por vaca. Al final serían 120 m², ofreciendo de a 30 m² para que no caminen y rompan.
Ajustes en comederos, dieta y pastoreo
Para los establecimientos con comederos sobre un firme o vereda de hormigón, La Manna sugirió eliminar pozos y escalones al final de la platea, aportar material como balasto, corregir la transición entre el hormigón y la tierra, y generar un acceso firme a ambos lados del bebedero.
Recomendó también revisar diariamente los desagües del comedero y retirar el alimento húmedo, fermentado o contaminado.
En materia de alimentación, insistió en no hacer cambios bruscos de dieta, considerando que durante varios días de lluvia los animales pueden reducir el número de visitas al comedero y consumir de manera irregular. Por eso recomendó mantener suficiente fibra efectiva en todo momento, y elevarla temporalmente en casos extremos.
Sobre el descanso, remarcó que la vaca necesita echarse al menos ocho horas por día: si no puede hacerlo en las condiciones adecuadas, terminará restringiendo su tiempo de consumo de pastura o suplemento para poder recostarse.
Un dato respalda ese punto: por cada hora extra de descanso, la producción aumenta en promedio 1,6 kg/d.
En cuanto al pastoreo, recomendó evitar caminatas largas e innecesarias, utilizar pastoreos de corta duración sobre parcelas con buena disponibilidad de forraje para lograr un consumo importante en poco tiempo, y diseñar los recorridos de forma de reducir el pisoteo cuando las condiciones del piso son desfavorables.
También sugirió evaluar la combinación de pastoreos cortos —de dos horas— con el uso de zonas firmes de sacrificio para el descanso.
Para el ordeñe, remarcó la importancia de tetas limpias y secas, un sellador probado con buen efecto emoliente, lotear separando a las vacas con mastitis —ordeñando primero las vaquillonas, luego las sanas y por último las enfermas— y aumentar la frecuencia de monitoreo del tanque de frío y del conteo de células somáticas.
Como recomendación adicional pensando en el verano, planteó compactar el suelo bajo las zonas de sombra antes de esa época, y evitar que las vacas pisoteen esas áreas cuando no es necesario que las usen.
La Manna cerró la charla con una idea que resume el espíritu de toda la presentación: "el bienestar de las vacas paga", tanto en producción como en salud del rodeo.


