El frío intenso y el viento seco de principios de semana permitieron retomar las labores y completar la implantación, aunque el área queda 12% por debajo del año pasado.
La campaña triguera de la región núcleo argentina cerró su siembra con 1,6 millones de hectáreas, según informó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Hace apenas una semana, unas 100.000 hectáreas en el norte de Buenos Aires estaban en duda por exceso de humedad y barro que impedían el acceso a los lotes.
El ingreso de frío intenso y viento seco a principios de esta semana permitió orear los campos y completar la implantación, incluyendo los materiales de ciclo corto que habían quedado pendientes. El área final queda un 12% por debajo de la registrada el año pasado.
Las temperaturas extremas de los primeros días del mes —con mínimas de entre -2 y -8 °C en la región, y un piso de -8,2 °C en Idiazábal— tuvieron un impacto en términos generales favorable sobre el cultivo. En el centro-sur de Santa Fe y el sudeste de Córdoba, la buena humedad de los perfiles y el frío favorecen un desarrollo inicial muy bueno.
En algunas zonas como Baradero y Piedritas la emergencia es más lenta de lo habitual por las bajas temperaturas del suelo, aunque sin generar preocupación entre los técnicos. En variedades más sensibles se observó amarillamiento de algunas hojas, sin consecuencias mayores por ahora.
El punto de tensión de la campaña está en los costos. Aunque el precio de la urea retrocedió en las últimas semanas, otros componentes de la estructura siguen presionando la rentabilidad: los alquileres, el combustible y los servicios de siembra, fletes y cosecha acumulan subas que en algunas zonas superan el 30%. En Piedritas, los mejores campos que hace tres o cuatro campañas se arrendaban en torno a 14 o 15 quintales de soja por hectárea hoy cierran contratos en 16 o 17, o más. Los buenos resultados productivos recientes sostienen una demanda firme que no cede.
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario

