Al cierre de su participación en la jornada de la UPIC, Alejandro González, director de Frigorífico Las Piedras, dijo “estamos en una primavera. Hoy la carne vale, la reposición vale, el novillo vale. Escuchamos que falta carne en el mundo y Uruguay, en base a eso, tiene un desafío muy grande, que es lograr posicionar su producto cuando todo esto se logre recomponer, lograr combatir el efecto sustitución", señaló.
Para el industrial, ese desafío tiene dos frentes simultáneos: convencer al consumidor internacional de elegir carne vacuna por sobre otras proteínas, y hacerlo además pagando un sobreprecio frente a orígenes competidores de la región.
"Nosotros tenemos que lograr convencer al consumidor, que estamos exigiendo cada vez más al bolsillo, de que elija la carne vacuna por sobre otras proteínas alternativas, y también tenemos que convencer a ese mismo consumidor de que elija la carne vacuna uruguaya, que es más cara, por encima de la carne brasileña, paraguaya, argentina y demás", planteó González.
Más allá del buen momento de precios, González introdujo una serie de datos que, según explicó, funcionan como advertencias tempranas y no como pronósticos catastróficos.
"No quiero ser catastrófico, no vengo a decir que va a haber un colapso en el mercado, no es esa la sintonía. Simplemente quiero decir que los fundamentos macro para la ganadería son positivos de acá al futuro, pero como todo camino van a haber vaivenes y baches", aclaró de entrada, antes de detallar los números que respaldan su cautela.
El industrial puso el foco en la relación entre el Ingreso Medio de Exportaciones (IMEx) y el valor agregado que genera la industria frigorífica. "Si vemos la radiografía que le hace INAC a la industria, vemos un valor agregado industrial similar al del 2022, y vemos un IMEx que a mi entender no crece a la misma velocidad que la vorágine del gordo", explicó, remarcando que se trata de un dato para observar de cerca y no de una señal de crisis inminente: "Son alertas, nada más".
A esa lectura sumó otro dato concreto sobre el volumen de faena, que hoy se ubica por debajo de los niveles previos. "Hay un 12% menos de faena, hay menor cantidad de animales", precisó González, situando ese descenso dentro del mismo diagnóstico de un mercado que, si bien mantiene buenos fundamentos, exige monitorear de cerca cada variable.
La apuesta por el corral
Sobre las razones de esa menor disponibilidad de ganado, González evitó atribuirla a una señal deliberada de la industria y la vinculó, en cambio, a un problema estructural de la ganadería uruguaya: los límites del ciclo de cría frente a las exigencias actuales de extracción.
"No me imagino una ganadería futura sin corrales, no me imagino una ganadería no intensiva, más aún con los niveles de extracción que estamos pidiendo al ciclo natural de la cría. Estamos hablando de 2 millones de cabezas entre exportación de ganado en pie y faena de novillo y vaquillona", sostuvo.
Ese nivel de extracción, sumado a una industria que aspira a procesar cada vez mayor volumen, es lo que para González vuelve indispensable profundizar el camino de la intensificación. "Tenemos también una industria apuntando algún día a poder procesar mayor cantidad de cabezas. Entonces, para nosotros poder convalidar esos niveles de extracción, necesitamos de una ganadería más intensiva", resumió, dejando planteado el corral no como una alternativa entre otras sino como una condición necesaria para sostener el ritmo de exportación que el país se propone mantener.
Residuos en China
Sobre la situación de residuos de garrapaticidas en carne vacuna, que ha dejado a dos plantas suspendidas en China, González reconoció la gravedad del problema, aunque prefirió no avanzar en un diagnóstico técnico que excede su ámbito de competencia. "Ese es un tema muy delicado. Ahí necesitamos más fundamentos país para ver cómo solucionar el problema de raíz", planteó.
"A nivel de mercado, Uruguay siempre está bien posicionado. Evidentemente el trabajo diario siempre está en lograr maximizar cada unidad del animal para poder luego devolverlo en el mercado", indicó el industrial.
Sobre si el sector está encaminando una solución al problema puntual con China, el industrial optó por no emitir opinión y remitió la respuesta a otros ámbitos: "No, técnicamente no estoy capacitado para responderte, eso habría que canalizarlo vía gremiales o incluso con las autoridades", dijo, aunque no evitó reconocer que la situación deja en evidencia algo para mejorar: "Si hay plantas que están afuera, hay algo que se podría mejorar".
Consultado, finalmente, sobre si quedar fuera de China deja a una planta fuera del negocio, González fue cuidadoso en la respuesta y evitó cualquier dramatismo: "Hay que ser muy delicado en qué es lo que se transmite. Yo jamás diría que por quedar afuera de China se queda fuera del negocio, simplemente diría que no es sencillo trabajar sin uno de los principales mercados para la carne uruguaya".


