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Quedó atrás la feria del SIAL en Shanghái, uno de esos pocos momentos del año en el que prácticamente todo el comercio internacional se reúne, por unos pocos días, en un mismo lugar. El contacto cara a cara, más allá de todos los avances de la tecnología, sigue teniendo ese condimento adicional que lo hace trascendente.

Son muchas las variables en juego en el mercado internacional que tienen el potencial de cambiar el tono en el corto plazo. Cuotas en China —algo totalmente nuevo—, las idas y vueltas de la Casa Blanca en prácticamente todo, el TLC con la Unión Europea y el enorme temor que le tienen desde el viejo continente a la competencia brasileña, todo tiene el potencial impacto de incidir en el mercado en el corto o mediano plazo.

Sin embargo, levantando la mirada, las cosas parecen más claras. Hay un hecho incontrastable y es que la oferta de carne vacuna en el mercado internacional es escasa considerando los niveles de demanda. Por lo tanto, los mercados están muy firmes y los precios alcanzan niveles inéditos.

El timón lo tiene, sin dudas, Estados Unidos, donde el precio del ganado que venden los corrales de engorde superó por primera vez en la historia los US$ 9 por kilo carcasa. El tema tiene muy preocupado al presidente Trump, teniendo en cuenta el ciclo electoral que se avecina y el impacto en la inflación que se agrega al aumento de la energía como consecuencia de la guerra.

Nada hace pensar que se produzca un aumento de la oferta en Estados Unidos al menos hasta 2028, y seguramente se pueda extender más allá de ese año.

Además, la proteína animal dejó de ser una mala palabra para buena parte de los componentes de las nuevas generaciones. Ahora es visto (era increíble que no lo fuese así antes) como un alimento indispensable, en especial en los primeros años de desarrollo de los seres humanos.

Y desde el punto de vista de la oferta, no solamente será reducida en Estados Unidos, también tenderá a bajar en Brasil y más que seguramente en Australia. Por lo tanto, los tres grandes principales proveedores del mercado internacional tendrán una oferta más reducida.

Alta demanda, reducida oferta, es todo lo que necesita para mantener un mercado firme y esa es la expectativa de cara a los próximos, al menos 18 meses.

Más allá de todos los nubarrones de la actualidad, las marchas y contra marchas, hay una cosa bastante clara: seguirá faltando carne y habrá que prepararse para tener más oferta, porque va a seguir valiendo.

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