La demanda global sigue en alza impulsada por el sudeste asiático y Medio Oriente, mientras la UE proyecta una reducción de su oferta en la próxima década.
A pesar de que China, el mayor importador lácteo del mundo, avanza hacia la autosuficiencia, la demanda global de productos lácteos sigue creciendo. El aumento demográfico, la mejora de los ingresos y los cambios en la dieta sostienen el consumo, con el sudeste asiático y Oriente Medio como los motores más dinámicos de las importaciones. Así surge de un informe de Rabobank elaborado por Tom Booijink, especialista en lácteos para Europa y África.
En ese contexto, EEUU y Argentina aparecen como los únicos actores de peso con capacidad y disposición para aumentar significativamente su producción y satisfacer esa demanda creciente, según Rabobank.
El queso ocupa el centro del análisis. El suero y sus derivados ganan importancia no solo como fuente de crecimiento sino como motor de rentabilidad, lo que está acelerando las inversiones en capacidad de procesamiento quesero en las principales regiones productoras.
Sin embargo, esa expansión está superando la capacidad de absorción de los mercados internos, lo que vuelve cada vez más indispensable la salida exportadora y empuja la expansión del comercio mundial de lácteos.
Más allá del queso, la manteca también refleja la estrecha relación entre crecimiento de ingresos y comercio: a mayor riqueza, mayor consumo, y dado que ese crecimiento no coincide necesariamente con las zonas de producción, genera otro impulso para el intercambio internacional.
El principal factor de moderación es la UE. Se prevé que su oferta de leche se reduzca en la próxima década, lo que limitará su producción y los volúmenes disponibles para exportar. Aun así, el informe estima que el comercio mundial de lácteos continuará su tendencia de crecimiento subyacente de alrededor de 2% anual, aunque con volatilidad periódica derivada de las fluctuaciones en la oferta de las principales regiones exportadoras.
Fuente: Rabobank
