Aunque en invierno la presencia de garrapatas suele ser menor, es precisamente entre julio y agosto cuando comienza la primera generación del ciclo anual. Actuar en esta etapa permite reducir la población que se desarrollará durante el resto del año.
En el control de la garrapata bovina, no siempre el momento más importante coincide con el momento en que el problema es más visible. De acuerdo con el modelo epidemiológico utilizado en Uruguay, la primera generación comienza entre julio y agosto y constituye la etapa más favorable para intervenir.
Durante este período la población de garrapatas es reducida. Por esa razón, las medidas de control aplicadas en esta fase tienen un impacto mucho mayor que cuando la infestación ya se encuentra instalada durante la primavera o el otoño.
Cada generación da origen a la siguiente. Si la primera generación logra reducirse mediante una estrategia planificada, también disminuye la cantidad de garrapatas que aparecerán en las generaciones posteriores, facilitando el control sanitario del establecimiento.
Por el contrario, esperar a observar una elevada carga parasitaria para comenzar los tratamientos significa intervenir cuando una parte importante del ciclo reproductivo ya ocurrió y la población aumentó considerablemente.
Por eso, el Plan Nacional de Lucha contra la Garrapata recomienda que las decisiones sanitarias se planifiquen con anticipación y junto al veterinario o veterinaria de confianza, definiendo la estrategia de control más adecuada para cada establecimiento.
La campaña educativa "Aprendiendo sobre la Garrapata Bovina" busca precisamente acercar estos conceptos para que productores y productoras puedan comprender el comportamiento de la garrapata y tomar decisiones antes de que el problema sea visible.
Fuente: MGAP


