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La próxima jornada anual de la Unidad de Producción Intensiva de Carne (UPIC) tendrá un perfil particular. Además de presentar nuevas líneas de investigación, la actividad estará marcada por una revisión integral de 30 años de trabajo científico y tecnológico desarrollado por el equipo de la Facultad de Agronomía.

El responsable de la presentación será el Ing. Agr. Álvaro Simeone, quien aprovechará la instancia para analizar cuáles de las tecnologías evaluadas durante estas tres décadas lograron transformarse en verdaderos motores de cambio para la cría, la recría y la invernada.

La propuesta apunta a responder una interrogante central para productores y técnicos: qué prácticas generan mejoras concretas en los resultados productivos y cuáles no lograron cumplir las expectativas que despertaron en su momento.

Un balance crítico de la investigación aplicada

Simeone explicó que el objetivo es realizar un análisis profundo de todo el conocimiento generado por la UPIC a lo largo de su trayectoria.

“Después que hemos estado 30 años trabajando en UPIC, y no te digo la zaranda, te digo un cernidor, o sea el agujero más finito, ¿con qué me quedo realmente? ¿Cuáles son las tecnologías que impactan sí o sí y qué resultado económico tienen?”, expresó.

La jornada estará organizada en torno a dos grandes bloques temáticos. Uno estará enfocado en los sistemas de cría y el otro en la invernada, para luego integrar ambos enfoques en una visión global del ciclo completo.

“Lo que voy a hacer son dos artículos y dos ponencias, uno vinculado a la cría y uno a la invernada, y después en el final redondearemos todo a nivel de ciclo completo. Le vamos a poner mucha fuerza a eso”, adelantó.

Las tecnologías que no lograron el impacto esperado

Uno de los aspectos más relevantes de la exposición será la evaluación objetiva de tecnologías que, pese a generar expectativas en determinados momentos, no mostraron resultados significativos en términos productivos o económicos.

Según explicó Simeone, la investigación aplicada no solo debe identificar soluciones exitosas, sino también descartar aquellas alternativas cuya adopción no se justifica desde el punto de vista técnico o financiero.

“Por ejemplo, decir que el uso de saborizantes puede ser importante, y realmente no hemos encontrado un gran efecto. El uso de grasas protegidas, como pasó en lechería, no. No encontramos resultados que justifiquen pensar que allí está la solución”, señaló.

De esta forma, la revisión buscará aportar información sólida para respaldar la toma de decisiones dentro de los sistemas de producción de carne.

Los avances que transformaron la productividad

Junto con ese análisis crítico, la jornada destacará aquellas tecnologías que sí demostraron un impacto contundente sobre la eficiencia productiva.

Entre ellas, Simeone mencionó el uso de suplementos energéticos en sistemas de recría sobre campo natural, una herramienta que permitió alcanzar ganancias de peso significativamente superiores en animales jóvenes.

“Con un consumo en campo natural, mediante sistemas de autoconsumo y sin regulación del consumo, logramos que un ternerito gane un kilo por día arriba del campo natural utilizando DDGS. Esas son las cosas que realmente hacen la diferencia”, afirmó.

Para el investigador, este tipo de avances son los que permiten aumentar la producción nacional de carne con mayor eficiencia. “Es lo que hace posible tener un millón y medio de terneros que pesen entre 450 y 500 kilos al ingreso al corral, y que a la salida del corral estén en 650 o 700 kilos. Esas son las tecnologías que realmente impactan”, sostuvo.

Nuevas líneas de trabajo para la ganadería

Más allá del repaso histórico, la jornada también incluirá resultados preliminares de investigaciones que actualmente se encuentran en desarrollo.

Entre los temas que serán presentados figuran alternativas nutricionales emergentes, como la utilización de taninos y harina de camelina en la alimentación animal, materiales que están siendo evaluados por la UPIC en busca de nuevas herramientas para mejorar la eficiencia de los sistemas ganaderos.

“Va a haber información nueva sobre cosas nuevas que estamos investigando, como el uso de taninos y harina de camelina como suplemento. Eso va a estar porque la constante de todos los años es presentar algo nuevo”, destacó Simeone.

La actividad buscará así combinar la experiencia acumulada durante tres décadas de investigación con los desafíos que plantea la ganadería del futuro, ofreciendo una mirada integral sobre las tecnologías que han marcado el rumbo de la producción de carne en Uruguay y aquellas que podrían hacerlo en los próximos años.

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