
Durante el último año, la producción láctea brasileña registró un incremento del 8,5 % en comparación con el ejercicio anterior, lo cual refleja el potencial y desarrollo de la cadena productiva en el país norteño. Sin embargo, este crecimiento coexiste con un debate permanente sobre la competitividad del sector frente a los países de la región, como Uruguay y Argentina, cuyos costos y precios internacionales resultan altamente atractivos para el mercado internacional.
Frente a la presión comercial que pueden generar las importaciones provenientes de la región, la postura de la industria brasileña no se orienta hacia el cierre de fronteras, sino hacia la homologación de las reglas de juego.
El presidente del Sindicato de las Industrias Lácteas (Sindilat), Guilherme Portella, dijo: “tenemos que tener las mismas condiciones de producción y de exportación. Cuando tenemos las mismas reglas no hay problema. Hay algunas discusiones sobre subsidios que puedan existir allá o aquí. De hecho, con Argentina hay un contencioso en la OMC donde se discuten cuestiones de subvención. Pero entendemos que el mercado es libre y que, mientras todos podamos competir en igualdad de condiciones, tenemos que adaptarnos para producir siempre más y mejor".
Al ser consultado sobre las diferencias estructurales entre las lecherías de Brasil y Uruguay, que no permiten esa igualdad de condiciones, el dirigente brasileño dijo que “son realidades muy diferentes. La concentración de los productores uruguayos y la producción es mucho mayor. Aquí en Brasil tenemos cerca de 650.000 productores de leche para producir en torno a 27.000 millones de litros inspeccionados. En Uruguay creo que producen 10 u 11.000 millones (NR. La producción en Uruguay es de unos 2.200 millones de litros), si no me equivoco, con muchísimos menos productores, creo que con 2.000 o 3.000 productores”.
En este sentido indicó que “en Brasil hay una discusión sobre la concentración para producir más, para que todos los productores puedan producir más. No queremos perder productores, pero creemos que todos pueden producir más para ser más competitivos y para que podamos llegar a los precios internacionales de venta".
En el terreno de las disputas comerciales y las acusaciones sobre distorsiones en los precios de exportación, la posición de las cámaras industriales brasileñas distingue con claridad las particularidades de cada origen. Mientras que a nivel internacional se mantienen controversias y diferendos ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) en relación con posibles subvenciones en la cadena láctea de Argentina, el sector procesador de Brasil desmarca a la producción uruguaya de este tipo de prácticas distorsivas.
La industria de Brasil valora la alta calidad de los lácteos uruguayos y reconoce su capacidad para colocar productos de alto valor agregado en los mercados más exigentes del mundo. Al respecto, Portella dijo “respeto a todos los productores y a la industria uruguaya, producen con calidad, tienen productos que agregan valor y que son exportados a todo el mundo. Así que, como dije, solo creo que todos tenemos que competir con las mismas reglas y, siendo así, gana el que produce mejor, el que es más competitivo y el que atiende mejor al consumidor".


