El intendente Soravilla anunció, en la Expo Chiflero 2026, que la comuna asumirá directamente la inversión tras no obtener respaldo económico del gobierno nacional. El objetivo es exportar carne ovina enfriada a Brasil.
El intendente de Artigas, Emiliano Soravilla, anunció en el marco de la Expo Chiflero 2026 que la Intendencia afrontará una inversión cercana a los US$ 600.000 para habilitar el frigorífico municipal a la exportación de carne ovina. Según explicó, la comuna resolvió en los últimos días hacerse cargo de la obra luego de haber golpeado puertas en el gobierno nacional, donde obtuvo respaldo institucional pero no económico.
El jerarca sostuvo que el proyecto no es solo comercial, sino que cumple una función social: favorecer el arraigo de las familias en el campo y generar oportunidades de desarrollo para los jóvenes vinculados a la producción ovina. Recordó que el norte del país concentra el mayor stock ovino nacional y consideró que el departamento puede convertirse en un polo de producción de ovinos.
El dinero se destinará a mejoras edilicias y a la compra de equipamiento.
La Intendencia contrató a una empresa especializada que realizó un diagnóstico de lo necesario para cumplir con las exigencias del INAC y del Ministerio de Ganadería, y existe ya un informe técnico de las obras a realizar.
Soravilla indicó que la intención es contratar una empresa que entregue la obra terminada y luego iniciar el trámite de habilitación. Una vez habilitado, el frigorífico podrá exportar carne ovina enfriada a Brasil en una primera etapa, con la perspectiva de ampliar la habilitación a otros mercados según cómo evolucione el proyecto, el cual se viene trabajando junto al Centro Comercial y la Asociación Agropecuaria.
Uno de los desafíos, reconoció el intendente, será asegurar el abastecimiento, en un contexto en que el stock ovino atraviesa su nivel más bajo de la historia. Explicó que, al apuntar a un mercado de la dimensión del brasileño, la demanda luego debe poder cumplirse, y que esa tarea corresponde a las gremiales y a los productores, mientras que a los organismos públicos les toca garantizar un frigorífico con calidad exportadora.


