Nicolás Martínez, director de Agromotora Flores (AMF), espera que la superficie de soja se mantenga en niveles similares a los últimos años. Las referencias por encima de US$/t 450 volvieron a despertar el interés de los productores y pueden modificar la competencia con el maíz de segunda.
La fuerte recuperación del precio de la soja en las últimas semanas comenzó a cambiar las expectativas para la próxima zafra de verano y podría limitar el crecimiento que se esperaba para el maíz de segunda.
El Ing. Agr. Nicolás Martínez, director de Agromotora Flores (AMF), consideró que la superficie de la oleaginosa debería mantenerse y no espera un retroceso importante respecto a los niveles de los últimos años.
Martínez señaló que comenzaron a aparecer consultas para fijar soja nueva con referencias superiores a US$/t 450. Si bien valoró la recuperación frente a los US$/t 370-380 observados anteriormente, entiende que todavía se trata de un precio ajustado frente al aumento de los costos de producción.
“Creo que debería estar más cercano a los US$/t 500 para empezar a pensar que hay un negocio atrás del cultivo”, afirmó.
La soja vuelve a competir con el maíz
La mejora de la oleaginosa también puede incidir sobre la distribución del área de segunda. Martínez explicó que semanas atrás existía una expectativa mayor de crecimiento del maíz, pero el repunte de la soja vuelve a equilibrar la decisión.
“Si se pone picante el valor de la soja, es un cultivo más barato y de menos riesgo”, sostuvo.
A esto agregó una comercialización más fluida, mientras que una expansión importante del maíz obliga a considerar posteriormente su colocación.
Para el director de AMF, cualquier señal de que los commodities están dejando atrás el ciclo bajista de los últimos tres años contribuirá a consolidar la agricultura. Más que una expansión fuerte de la superficie agrícola total, espera una intensificación de las rotaciones, con mayor utilización del doble cultivo.
“No digo que vaya a crecer el área, pero sí se va a intensificar”, señaló.
Martínez tampoco prevé, al menos en el centro del país, un traslado relevante de superficie entre agricultura y ganadería motivado exclusivamente por los precios. Consideró que ambos rubros encontraron cierto equilibrio y que los cambios estarán determinados principalmente por la estructura y las necesidades de rotación de cada establecimiento. “No veo migrando las áreas de ganadería a agricultura ni de agricultura a ganadería”, cerró.


