
Fernando Mattos, exministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, dijo que a pesar de que la Ley de Riego estaba incompleta y que el Ministerio de Ambiente adoptó una impronta técnica que limitó la generación de embalses, en su gestión se logró la mayor inversión en sistemas de riego.
En la actualidad, a casi un año de haber dejado su cargo, Mattos dijo “parece que aquellas cuestiones técnicas que para la producción eran negativas, ahora parece que no lo son tanto” para el Ministerio de Ambiente.
Mattos recordó que la ley de riego fue promulgada al final del período en que el Ing. Agr. Tabaré Aguerre estuvo al frente del Ministerio de Ganadería, y que actualmente es él quien coordina el grupo de riego, aunque fuera de esa cartera de Estado. La Ley, “no era completa, pero esas eventuales modificaciones de la ley que puedan generar un impulso mayor a la adopción de la tecnología no fueron impedimento en el período anterior, que fue el período donde más se avanzó en la instalación e inversión de equipos de riego”, afirmó.
El exministro remarcó que Uruguay mantiene un área muy limitada bajo riego, en un contexto de creciente exposición a la variabilidad climática.
“El Uruguay sigue teniendo un área muy limitada bajo riego, cuando las necesidades y la exposición a una variabilidad climática es un tema creciente”, sostuvo, enfatizando que el desafío estructural sigue vigente.
Resistencia técnica
Mattos recordó que la impronta del Ministerio de Ambiente, creado en la administración anterior, más allá de las afinidades políticas, “desde el punto de vista técnico, generó muchas resistencias al avance en materia de embalses de agua”, expresó.
Según explicó, durante su gestión se plantearon reiteradas objeciones en torno a los llamados caudales ambientales, lo que impactó directamente en la posibilidad de represar agua para uso productivo.
Para el exjerarca y productor, el régimen pluviométrico irregular de Uruguay exige una estrategia clara de almacenamiento. “Si nosotros tenemos un régimen de lluvias irregular, el mejor mecanismo es almacenar en los momentos de exceso para que tengamos el recurso necesario cuando escasea”, señaló.
El giro de Ambiente
El exministro sostuvo que el escenario actual parece mostrar un cambio de criterio en el Ministerio de Ambiente, particularmente a partir del impulso a la obra de Casupá. “Hoy parece que las cosas hayan cambiado, porque una de las políticas que más escuchamos del Ministerio de Ambiente es represar agua”, indicó.
En esa línea, cuestionó la coherencia entre las posiciones técnicas sostenidas en el pasado y las decisiones actuales.
“Si estamos hablando de la obra de Casupá, es un embalse importante. Entonces, parece que aquellas cuestiones que para la producción eran negativas, ahora parece que no lo son tanto”, afirmó.
A su entender, la obra se orienta a reforzar el abastecimiento desde la misma cuenca histórica, la del Santa Lucía, cuando durante 300 años esa fuente fue suficiente para la zona metropolitana. El planteo alternativo de la administración anterior apuntaba a diversificar el origen del recurso.
“Lo que propuso el gobierno anterior es un respaldo, no tener una fuente alternativa que es inagotable, que es el Río de la Plata”, explicó, recordando que esa misma fuente abastece a Buenos Aires y su área metropolitana, con cerca de 15 millones de habitantes.
Impactos
Mattos también puso el foco en las consecuencias territoriales y sociales de la obra proyectada. Según señaló, la construcción del embalse implicaría inundar unas 400 hectáreas de monte nativo, además advirtió que “vas a tener que expropiar una cantidad de productores, los vas a desarraigar junto a tradiciones que durante varias generaciones permanecieron en esa tierra”.
Desde el punto de vista estratégico, consideró que concentrar nuevamente el abastecimiento en la misma cuenca constituye un error. “No solo que no estás buscando una fuente alternativa, sino que la tenés ahí al alcance de la mano y es el Río de la Plata, una fuente inagotable de agua dulce”, sostuvo, reafirmando su posición sobre la necesidad de diversificar.
