Suscribete a nuestro Newsletter

Buena parte de los tambos ingresa en estas semanas a un período crítico con sus rodeos, donde las pariciones juegan un partido clave en la rentabilidad futura.

Ante una audiencia de más de 150 personas, el jueves 12 se realizó en el salón de eventos de la Sociedad de Productores de Leche de Florida (SPLF) la jornada técnica “Largamos la carrera: preparemos nuestras vacas”, organizada por Conaprole, SPLF y ANPL.

La instancia contó con la participación de los técnicos de Nutex Bio Agro, Ignacio Dodera y Álvaro Pastorini, además de la veterinaria y productora lechera Irene Cruz.

Sobre fines del verano comienza a definirse uno de los períodos más importantes para la producción de leche: los prepartos y pariciones de otoño, etapa en la que ingresa el mayor número de vacas y vaquillonas frescas a los rodeos.

Pastorini recordó que la transición —que abarca los últimos 21 días antes del parto y los primeros 50 días posparto— es determinante para la lactancia.

“La rentabilidad de la lactancia se empieza a definir ahí”, sostuvo.

El técnico señaló que, producto del avance genético y del aumento en la producción de sólidos, las vacas actuales son más exigentes y también más sensibles a desbalances metabólicos. Por eso insistió en respetar los períodos de descanso y preparto: entre 45 y 60 días de secado y unos 28 días específicos de manejo previo al parto.

En cuanto a condición corporal, recomendó ingresar al preparto con valores entre 3 y 3,5. Si la vaca está por encima de 3,5, lo ideal es mantener esa condición.

También apuntó a maximizar el consumo de materia seca, con objetivos de entre 12 y 13 kg/MS en ese período, y asegurar que la vaca efectivamente lo consuma. 

El desafío del almidón

Uno de los puntos que generó mayor preocupación fue el bajo porcentaje de almidón en algunos maíces de primera destinados a silo. Mientras el año pasado los valores se ubicaban entre 25% y 30%, en algunas muestras recientes se registraron niveles sensiblemente menores (2% a 5%).

Esto obligará a ajustar dietas si se pretende sostener los niveles productivos alcanzados en la lactancia pasada.

“Es factible sostener la producción, pero seguramente habrá que gastar algo más en almidón”, afirmó Pastorini, y propuso incorporar grano de maíz o cebada para compensar.

En paralelo, el déficit hídrico también afectó la producción proteica de las pasturas. Para alcanzar el 24% de proteína recomendado en dietas de vacas frescas, puede resultar necesario suplementar con fuentes como soja o colza.

Para el técnico, la ecuación es clara: el 50% del partido se juega en la alimentación y el otro 50% en el manejo.

Allí mencionó aspectos básicos pero determinantes: acceso a agua limpia, sombra adecuada, espacio suficiente en comederos y correcta higiene.

Cambios metabólicos y condición corporal

En su exposición, Irene Cruz profundizó en los cambios metabólicos que atraviesa la vaca durante el período de transición.

Subrayó que en los últimos 21 días previos al parto se define buena parte del desempeño posterior en producción, reproducción y sanidad.

Durante el parto, la vaca suele perder entre 0,5 y 1 punto de condición corporal, por lo que ingresar con un estado adecuado es clave.

Cruz explicó que vacas con altos niveles de NEFA —indicador de balance energético negativo y movilización excesiva de grasa corporal— tienden a retrasar el inicio del servicio y presentan mayor riesgo sanitario y de descarte.

Por eso insistió en maximizar el consumo de materia seca y cuidar factores básicos como confort, disponibilidad de agua y espacio.

El ternero: el eslabón más vulnerable

Ignacio Dodera centró su presentación en la atención del ternero recién nacido. Recordó que la mortalidad en los primeros días continúa como un punto crítico. En Uruguay, la principal causa de muerte en los primeros 10 días es la diarrea, mientras que luego aumentan las enfermedades respiratorias.

Entre las recomendaciones, destacó:

·         Contar con protocolos escritos

·         Extremar medidas de higiene

·         Sujetar correctamente al animal cuando se requiera asistencia

Uno de los ejes centrales fue el calostrado. La evidencia actual indica que el ternero debe consumir el equivalente al 10% de su peso en calostro dentro de las primeras dos horas de vida. Además, el suministro de leche del segundo y tercer ordeñe mejora la inmunidad.

“No hay que criar a todos los terneros igual. No es lo mismo uno de 10 días que uno de 40”, remarcó.

Una correcta implementación del protocolo puede generar diferencias de entre 5 y 12 kg adicionales en recría. Según estudios, esas futuras vaquillonas pueden producir entre 500 y 1.000 litros más durante su primera lactancia.

Suscribete a nuestro Newsletter

Destacado semanal

Tardáguila Agromercados - Powered By InfinitWorks.