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La directora nacional de Trabajo, Marcela Barrios, abordó el escenario de conflictividad en el sector lácteo, con especial referencia al caso Conaprole. Este miércoles las gremiales lecheras se reunieron con el ministro de Trabajo, Juan Castillo. 

La conflictividad en la industria láctea volvió al centro de la escena en las últimas semanas, en un contexto donde la última ronda de Consejos de Salarios dejó, en términos generales, un alto porcentaje de acuerdos. Para la directora nacional de Trabajo, Marcela Barrios, el balance global es positivo, aunque reconoce que el sector lácteo ha sido uno de los más complejos de encauzar. Lo que sigue es un resumen de la entrevista que mantuvo con La Lechera.

¿Cómo evaluás la última ronda de Consejos de Salarios? El arranque fue lento.
Efectivamente, al principio hubo un cierto enlentecimiento. Veníamos de un período en el que, por distintos motivos vinculados a la pandemia o a diferentes visiones de gobierno, no había habido crecimiento del salario real, y los trabajadores tenían muchas expectativas en ese sentido. Por su parte, los empresarios también tenían recaudos. Los lineamientos fueron cuestionados por ambas partes y eso hizo que costara arrancar.
Pero una vez que el andamiaje comenzó a funcionar, la ronda en general fue buena. La mayoría de los grupos negoció bien, negoció rápido, se alcanzaron altos porcentajes de acuerdo y estamos satisfechos con el desarrollo. Nos propusimos priorizar el cierre por acuerdo y en la mayoría de los casos se logró, ya fuera tripartito o por consenso.

En el sector rural se logró un acuerdo tripartito después de varios años. ¿Dónde estuvo la clave?
No solo tiene valor el hecho de haber llegado a un acuerdo tripartito, rompiendo la lógica de decretos o votaciones, sino también que se incorporaron beneficios extrasalariales por primera vez. Eso simbólicamente es muy importante.
Había un nudo conceptual en torno al ficto de alimentación y vivienda que había trabado rondas anteriores. Lo que hicimos fue ampliar la conversación, incorporar otros aspectos que podían ser de interés para ambas partes. Así surgieron beneficios como la canasta de útiles escolares, que el sindicato reclamaba desde hacía varias rondas, y la licencia por cuidados.


El sector empleador también hizo esfuerzos para modificar su posición. Entre todos se fue construyendo el acuerdo. Para nosotros eso es avanzar en negociación colectiva.

Pasando al conflicto en Conaprole, que volvió a tomar notoriedad tras el cierre del centro de distribución en Rivera, ¿cómo lo evalúan desde la Dinatra?
Es una negociación que está viva, y cuando una negociación está viva es difícil hacer valoraciones categóricas. Lo que puedo decir es que desde el Ministerio se han dedicado muchísimas horas de trabajo, tanto de autoridades como de funcionarios. Se han puesto muchas propuestas sobre la mesa. Además, es una empresa con múltiples plantas y múltiples ámbitos de negociación que coexisten: tecnología, Rivera, otros sectores. A veces los temas se solapan y eso complejiza.
La última semana estuvimos reunidos con el sindicato junto al PIT-CNT, analizando las distintas particularidades del conflicto, y quedamos en convocar nuevamente a la empresa para seguir trabajando. No hemos dejado de intervenir ni de proponer.

Uno de los puntos que más genera sensibilidad en el sector primario es la eventual pérdida de leche en momentos de conflicto. ¿Hay margen para establecer algún protocolo que evite esas situaciones?
El sindicato sostiene que no realiza medidas distorsivas y que siempre se dejan guardias para asegurar la recepción. La empresa tiene una visión distinta. Para nosotros es complejo porque no estamos ni en el tambo ni en la planta, y recibimos versiones diferentes.
Nuestro rol es estrictamente el del relacionamiento laboral. No somos el Ministerio de Industria ni el de Ganadería. Hay otros organismos que tienen competencias más directas en esos aspectos. Nosotros trabajamos para encauzar el vínculo entre empresa y sindicato.

La negociación salarial del grupo lácteo quedó rezagada. ¿Hay plazos definidos?
La mesa está instalada desde julio, pero ha estado atravesada por distintos episodios de conflictividad, primero en Conaprole y luego en otras empresas del sector, como Claldy. Cuando hay medidas, se suspenden las reuniones del Consejo de Salarios.
De las 165 mesas de esta ronda, 154 ya cerraron. La de lácteos es una de las que sigue abierta. Nuestro objetivo es que las partes acuerden. Si alguna solicita expresamente que se resuelva por votación o decreto, estamos en condiciones de hacerlo. Pero mientras la mesa esté viva, seguimos apostando al acuerdo.

 

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