
El senador del Frente Amplio Sebastián Sabini visitó el campo de recría La Cruz de la Sociedad de Productores de Leche de Florida (SPLF); destacó el rol de la asociatividad y el respaldo estatal para sostener a los productores.
La recorrida por el campo de recría La Cruz, impulsado por la Sociedad de Productores de Leche de Florida (SPLF), dejó una impresión positiva en el senador frenteamplista Sebastián Sabini, quien además integra la Comisión de Ganadería. Desde la experiencia productiva hasta la innovación y el impacto social, el legislador puso el foco en la necesidad de políticas públicas para sostener al productor lechero y evitar un mayor proceso de concentración en el sector. A continuación, la entrevista que mantuvo con La Lechera.
¿Cómo surgió la idea de visitar la gremial?
Nosotros habíamos recibido a la gremial en la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca, si no me equivoco a principios del año pasado. Allí se había planteado una diversidad de temas, particularmente los vinculados al financiamiento del Fondo Lechero, que en ese momento estaba en discusión. La gremial mencionó la posibilidad de que en algún momento visitáramos y conociéramos tanto la sede como los proyectos productivos. Tomamos el guante y, después del período del Presupuesto que sabíamos iba a ser complejo, finalmente pudimos concretar la visita. La verdad es que quedamos muy gratamente sorprendidos por todo el trabajo productivo y social, y también por la innovación en las instalaciones, en la experiencia de Colonización.
¿Qué impresiones te llevaste del funcionamiento de la gremial?
La impresión es muy buena en cuanto a lo que se puede lograr cuando el sector productivo recibe respaldo de políticas públicas. Todo el proceso vinculado a la experiencia de Colonización lo refleja. Es una gremial con un desarrollo importante que permitió generar una experiencia replicable en otras zonas del país.
La generación de economías de escala para reducir costos es clave, por ejemplo, para proyectos como el que se está desarrollando en María Dolores. También destaco la importancia de que los pequeños productores se asocien. A esta altura es prácticamente la única forma de sostener los proyectos productivos. Me quedo con esa idea: la necesidad de juntarse, de compartir problemáticas y de generar escala a través de la asociación.
¿Cómo ves la tensión que enfrentan los productores familiares, con presión sobre el acceso a la tierra y mayores exigencias ambientales? ¿Qué rol puede jugar el Estado?
Estoy convencido que sin políticas públicas difícilmente los pequeños productores logren sobrevivir.
Porque el precio de la tierra y el aumento que ha tenido en las últimas décadas hace imposible sostener esa presión. Si no hay instrumentos como los que se están desarrollando en María Dolores, es muy difícil que los pequeños tambos puedan sostenerse. Más de 130 productores ya iban a usufructuar las plantaciones realizadas en la primera etapa. Entonces, o hay políticas públicas y acuerdos a nivel del sistema político, o vamos hacia un modelo de concentración. Por eso la experiencia de La Cruz sirve como referencia.
También juegan otros factores…
No es el único factor, también inciden los precios internacionales, la tecnología, el peso de la industria. Pero cuando uno mira la evolución de los pequeños productores, ve que el único sector que ha crecido es el vinculado a Colonización, mientras que en el resto hubo desaparición de productores en las últimas dos décadas.
Acá hay un debate de fondo: si el Estado va a seguir invirtiendo para sostener estos modelos. Son inversiones importantes —como destinar US$ 30 millones a un campo de 3.500 hectáreas— y hay sectores que las cuestionan. Pero hay que explicar que no se le regala nada a nadie. Es un proyecto que se paga y que genera un retorno económico y social: empleo, actividad, movimiento en la cadena productiva. No es una pérdida, es una inversión que retorna.
Ese es un debate político de fondo sobre cómo la sociedad respalda la producción de alimentos. Y el sector productivo no puede quedar rehén de discusiones políticas ajenas.
Participaste de la discusión sobre el presupuesto del Inale. ¿Qué lectura hacés y qué perspectivas hay para corregir un tema que dejó un gusto amargo en 2025?
Hemos seguido el tema, lo tenemos en carpeta y lo estamos trabajando con el Ministerio de Ganadería y con el Ministerio de Economía. Se estableció el compromiso de avanzar en la línea de la propuesta que habían presentado las gremiales. Es un problema que viene de hace décadas y que hay que resolver para dar continuidad institucional y fortalecer la promoción del sector en el exterior. Ha habido avances desde Cancillería en apertura de mercados, pero un Inale fortalecido podría jugar un rol mucho más activo. El compromiso está y vamos a intentar que en la próxima Rendición de Cuentas se traduzca en un articulado concreto.
¿Alguna reflexión final sobre el sector?
Me llevé también una impresión muy importante desde el punto de vista de las innovaciones ambientales que está desarrollando la Sociedad de Florida en el campo de recría. Es un camino que Uruguay tiene que sostener. La sostenibilidad ambiental es clave y realmente la impresión fue muy positiva.

