Según informó Bloomberg, Bayer AG acordó pagar más de US$ 7.000 millones como parte de un amplio plan para resolver las demandas actuales y futuras vinculadas al herbicida Roundup, acusado por miles de usuarios de haber causado linfoma no Hodgkin.
La compañía alemana propuso un acuerdo colectivo por US$ 7.250 millones en tribunales de Missouri que apunta a cubrir tanto los juicios ya iniciados como potenciales reclamos que puedan presentarse durante los próximos 21 años.
En paralelo, Bayer alcanzó acuerdos adicionales por al menos US$ 3.000 millones en casos ya existentes en Estados Unidos, incluyendo un veredicto por US$ 2.100 millones dictado en Georgia. Con esta estrategia, la empresa busca cerrar un frente judicial que arrastra desde la adquisición de Monsanto por más de US$ 60.000 millones, operación que la expuso a miles de demandas vinculadas al glifosato.
La firma ya ha desembolsado más de US$ 10.000 millones en acuerdos y fallos, pero todavía enfrenta unas 67.000 demandas pendientes. El nuevo esquema permitirá a potenciales reclamantes adherirse al acuerdo o continuar litigando en tribunales. Bayer incluso se reservó la posibilidad de cancelar el entendimiento si el número de exclusiones resulta elevado.
El impacto en el mercado fue inmediato. Según Bloomberg, las acciones de Bayer llegaron a caer hasta 7,1% en las primeras operaciones en Frankfurt tras conocerse los detalles, luego de haber subido 7,4% el día anterior ante las primeras versiones del acuerdo. Pese a esa volatilidad, los títulos acumulan una recuperación significativa en los últimos 12 meses.
Como resultado del plan, la compañía elevó sus provisiones legales a €11.800 millones (unos US$ 14.000 millones) y advirtió que los pagos podrían llevar a un flujo de caja libre negativo en 2026. Aunque la Agencia de Protección Ambiental de EEUU sostiene que el glifosato es “improbable” como cancerígeno, el litigio sigue siendo uno de los mayores desafíos estratégicos para el grupo alemán.
