
La tendencia a producir carcasas cada vez más pesadas no se detiene. El mercado manda y paga premios por cortes más grandes. Por lo tanto, no se trata solamente de una cuestión de peso, sino también de pesos, ya que se consiguen mejores valores por la venta de carcasas más pesadas.
Y esto sucede en todas las categorías. Es norma que las plantas frigoríficas pagan más por carcasas de novillos de más de 280 o 290 kilos y pasa lo mismo con las demás categorías. Las vacas, si sus carcasas pesan más de 240-250 kilos, reciben los precios de punta.

Una creciente proporción de las vaquillonas que llegan a plantas de faena proviene de corrales de engorde. Solo las vaquillonas certificadas como terminadas a corral fueron 100 mil el año pasado (un aumento anual del orden de las 40 mil cabezas) y, lógicamente, para esta categoría se llega a pesos de carcasas más elevados en los corrales que en las pasturas.
Los corrales, ante la escasez de novillos jóvenes, aumentaron la demanda por vaquillonas.
El destaque, en lo que a carcasas más pesadas refiere, se lo llevan las vaquillonas. En 2015 el peso medio de las vaquillonas arañaba los 200 kilos. Diez años después promedió 238 kilos.
Los novillos y vacas, en el mismo período de tiempo, aumentaron el peso de las carcasas algo más de 20 kilos.
Los frigoríficos pagan, al igual que en Estados Unidos, el kilo de vaquillona que sale de los corrales y reúnen las mejores condiciones al mismo nivel que los novillos. Y una de las condiciones fundamentales es el peso de las carcasas.
La tendencia es generalizada en las principales ganaderías del mundo, determinada por la mejora de la genética, de la nutrición y la generalización de los corrales de engorde.
Uruguay tiene mucho camino todavía para crecer, como lo demuestran los pesos medios alcanzados en ganaderías desarrolladas. Estados Unidos juega en otra liga (con el uso generalizada de hormonas y promotores del crecimiento), con pesos de carcasa de novillo que usualmente llegan a 430-435 kilos. Australia tiene una posición intermedia con unos 345 kilos. Uruguay lidera en la región, con unos 295 kilos en enero, por encima de los kilajes de 280 kilos en Brasil y de 260-265 en Argentina y Paraguay.
La tendencia de carcasas más pesadas se mantendrá en el mediano plazo y comenzará a surgir cada vez con más insistencia la discusión acera de la posibilidad de habilitar el uso de hormonas y promotores de crecimiento para el engorde de los vacunos. Habrá que asegurar a los importadores que prohíben este tipo de producto que no les estará llegando carne con este tratamiento, algo que ya hacen otras ganaderías.
Será una discusión que empezará a ganar espacios más temprano que tarde. Y que tiene sentido tenerla.



