
Gastón Scayola, presidente del INAC, destacó la reapertura del frigorífico Florida pero advirtió sobre el desafío estructural de aumentar la producción de ganado para sostener la actividad industrial.
La reapertura del frigorífico Florida, ahora bajo gestión de capitales nacionales, fue presentada como una señal positiva para la industria cárnica uruguaya en un momento donde varias plantas han atravesado dificultades financieras o reducciones de actividad.
Para el presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Gastón Scayola, la puesta en marcha de una nueva planta es una señal de confianza empresarial en un sector que enfrenta el desafío de aumentar la producción de ganado para aprovechar la demanda internacional de carne.
En diálogo con World Beef Report (WBR), el jerarca también abordó la situación financiera de parte de la industria, las alternativas para aumentar la disponibilidad de ganado y el rol del instituto en las negociaciones comerciales del Mercosur.
¿Qué implica para la industria la reapertura del frigorífico Florida?
Lo primero es aplaudir que haya empresarios uruguayos que siguen apostando y que tienen ganas de trabajar. Esta planta tuvo algún intento anterior que no salió muy bien y ahora la toma gente que conoce el rubro, que viene del palo, que conoce el medio local y sabe la parte buena y la parte mala de lo que esto implica.
Entonces, primero que nada, festejar que haya empresarios que quieren laburar y plantas que se abren.
Segundo, estamos felices porque sabemos que el mundo está dispuesto a comprar toda la carne que produzcamos. Habiendo demanda en el mundo y empresas que tienen la posibilidad de producir y vender, eso nos obliga a trabajar más y a estimular la producción para que cada vez haya más terneros y más materia prima.
Para tener una industria floreciente necesitamos industria trabajando y vender todo lo que podamos al mundo exterior, que nos está esperando.
¿Te preocupa la coyuntura actual de la industria, con anuncios de cierre o dificultades en algunas plantas?
Las plantas frigoríficas cierran sus balances el 30 de septiembre. Cuando llegamos a INAC y analizamos la situación a septiembre de 2024, ya sabíamos que había empresas con dificultades.
Si tenemos una faena de 2,4 millones de cabezas y una capacidad instalada para 3 millones, eso quiere decir que hay empresas que no están bien y que están padeciendo la situación.
En general, cuando hay un conjunto de empresas con problemas, las que sufren más son las más débiles. Las más grandes tienen más herramientas para defenderse.
Ahora estamos esperando analizar todos los balances del sector al 30 de septiembre para ver qué tanto cambió la situación respecto al año anterior, aunque no creo que haya variado sustancialmente.
Tenemos que hacer un trabajo interno de concientización para cuidar a las empresas más pequeñas, que necesitan trabajar todos los días. Si trabajan tres días por semana, terminan recurriendo al seguro de paro, lo que implica un costo para el Estado y el riesgo de perder mano de obra especializada.
Las gremiales frigoríficas plantearon en el Parlamento la posibilidad de importar ganado en pie como alternativa. ¿Cómo ves esa discusión?
Hay que pensar en medidas de corto, mediano y largo plazo. En el mediano y largo plazo tenemos que mejorar nuestros indicadores productivos y producir más terneros para poder llegar a una faena de 3 millones o 3,2 millones de cabezas, que es lo que el país puede procesar.
No podemos tener capacidad para faenar más de 3 millones de animales y estar trabajando en 2,4 millones.
Ninguna industria que trabaja con escala puede sobrevivir con ese nivel de utilización de su capacidad.
La solución de fondo es generar más terneros para que dentro de tres o cuatro años podamos llegar a esos niveles de faena.
Ahora, hay que transitar esos tres o cuatro años. Las gremiales hablan de importación de ganado, pero si se trata de animales para faena se complica por los acuerdos sanitarios que tenemos con el mundo, que hablan de animales nacidos en Uruguay. Para exportación, animales que no hayan nacido en Uruguay no sirven.
Si se pensara en el mercado interno, habría que tener muchísimo cuidado para asegurar que esos animales solo se faenen en plantas que no exportan, porque si no sería muy difícil demostrar a los países compradores que no se está mezclando ganado extranjero con ganado local.
Otra alternativa que se ha planteado es importar hembras preñadas. En ese caso, los terneros nacerían en Uruguay, se criarían acá y podrían ir a faena para exportación. Las madres podrían ir a faena en plantas de abasto que no exportan.
El problema es que eso tampoco resuelve el corto plazo, porque ese ternero necesita más de dos años para llegar a faena.Por eso el desafío es cómo transitamos estos dos años mientras avanzamos hacia soluciones estructurales.
¿Qué rol está jugando el INAC en las negociaciones por la distribución de la nueva cuota de carne del Mercosur hacia la Unión Europea? ¿Puede Uruguay pensar en acceder a un mayor porcentaje de carne enfriada?
En primer lugar, somos conscientes de que en Cancillería están los mejores negociadores y son ellos quienes llevan adelante ese trabajo. Desde INAC estamos trabajando codo a codo con Relaciones Exteriores, aportando información y análisis técnico que pueda ayudar en la negociación.
Sin duda hay que avanzar en la distribución de esas cuotas.
Hay un aspecto bastante lógico. Uruguay y Argentina, por la calidad de su ganado y de sus cortes, son los principales exportadores de carne enfriada hacia Europa. Brasil exporta más carne congelada y de otro tipo de animal.
Entonces no sería descabellado pensar que Uruguay tenga una participación relevante dentro de las 99.000 toneladas en la parte de carne enfriada, que es la que generalmente obtiene mejores precios porque va a restaurantes y hoteles.


