
En las últimas horas se registraron en Aduanas los primeros contenedores de leche en polvo con destino a Indonesia, uno de los mercados más anhelados del sudeste asiático para la lechería uruguaya.
De acuerdo a los datos aduaneros, Conaprole embarcó 25 toneladas de de leche en polvo entera a unos US$/t 3.800, y también otro de contenedor de leche en polvo descremada a unos US$/t 3.400.
En el marco del lanzamiento de la Zafra Lechera 2027, la vicecanciller Valeria Csukasi calificó a Indonesia como una "oportunidad enorme". El presidente Prabowo Subianto lleva adelante un programa de distribución de leche a niños y mujeres embarazadas que apunta a llegar a 82 millones de beneficiarios diarios para 2029, y el país necesita múltiples proveedores para no depender de uno solo.
En ese contexto, Csukasi anunció que en los próximos meses se prevé una misión comercial con participación del MGAP, Inale e Inac para acercarse más a ese mercado.
Un gigante deficitario
El potencial del destino justifica el entusiasmo. Indonesia es uno de los mayores importadores de lácteos del mundo: su producción local cubre apenas el 20% de la demanda nacional, lo que obliga al país a importar más de 600.000 toneladas de productos lácteos por año.
En 2024, solo la leche en polvo descremada representó importaciones por US$ 567 millones, con Nueva Zelanda, Australia y Estados Unidos como principales proveedores, todos con ventajas arancelarias que Uruguay hoy no tiene.
El programa de alimentación escolar del gobierno de Prabowo es el gran motor de demanda adicional. Para cumplir con las metas del plan, el USDA proyectó un incremento de 93.000 toneladas métricas en las importaciones de leche en polvo descremada en 2025, un salto de 43% respecto a 2024.
A eso se suma un mercado de fórmulas infantiles valuado en US$ 3.700 millones en 2024 y con proyección de crecer a casi US$ 5.000 millones en 2032, impulsado por una tasa de natalidad que genera 4,5 millones de nacimientos anuales.


